Se acabó. Nunca supimos valorar lo que teníamos, y ahora lo
hemos perdido. Y demasiado que había aguantado. Cierto es que una madre tiene
paciencia y amor infinito por sus hijos, pero todo tiene un límite. Hemos matado
a nuestra madre. Se acabó. El ser humano se ha autodestruido. No queda más vida
que aquella que nunca ha hecho mal a nadie. Las plantas, algunos animales, y
algunos afortunados (o no) humanos. Se veía venir. Sigo vivo, pero no sé
realmente por qué. He participado, como todos los humanos, en el asesinato de
mi madre Tierra. Pero no he sido castigado.
Desolación, muerte, falta de vida, no soy capaz de ver otra
cosa… Pero en mis pensamientos apareces tú. Me niego a pensar que ya no estas,
que has sido castigada. Tú no has hecho jamás mal a nadie, y sé que no eres
capaz. No… sé que estás por aquí, por algún lugar… y te voy a encontrar. La
Naturaleza es sabia… y si no me ha matado, es porque tú tampoco has muerto… Y
te voy a encontrar.
Llevo dos días andando casi sin descansar… Sé que estarás
allí, mirando al mar, llorando porque lo has perdido todo… Pero no todo está
perdido.
Tercer día, empieza a
oler a sal.
Oscuridad. No hay apenas seres humanos sobre la faz de la
tierra, pero aunque haya quien no lo crea, el día y la noche siguen apareciendo
igualmente. Estoy exhausto… Pero sé que estás ahí, sentada en la roca… Preguntándole a tu madre por qué,
y sabes que no te vas a ir hasta que obtengas respuesta. Crees que jamás te
responderá, pero la respuesta la tienes a tres metros de ti.Si, han pasado días, no
has visto más vida que la del mar y tu esperanza de encontrar un por qué se
desvanece. Aún no lo sabes, pero te queda apenas un metro. Si, has notado un
golpe en la espalda. Soy yo. 22 de junio. Feliz cumpleaños.
Aun cuando todo parece acabado, siempre hay una cosa que es
imposible destruir: el amor de verdad.