miércoles, 26 de diciembre de 2012

Vida


Viento que golpea tu rostro
En vez de brisa que acaricia tu pelo.
Lluvia que daña y que molesta,
En vez de ser fino rocío.
Sol que arde y tu piel quema,
Pero no calienta tus días de invierno.
Palabras que quieren decirse
Pero que no son necesarias.

Palabras que sobran,
Porque habla el corazón.
Y cuando calla el corazón,
El silencio dice todo.
Lo dice todo, y en verdad,
No puede decir palabra,
Porque cuando calla el corazón,
Nosotros ya no somos nada.

¡Hable el corazón mientras se viva!
¡Ame mientras viva  y sea amado!
El amor al odio lleva,
Mas es camino de ida y vuelta.
Amar se puede sin vivir,
Pero no se puede vivir sin amar.

sábado, 15 de diciembre de 2012

2018


Se acabó. Nunca supimos valorar lo que teníamos, y ahora lo hemos perdido. Y demasiado que había aguantado. Cierto es que una madre tiene paciencia y amor infinito por sus hijos, pero todo tiene un límite. Hemos matado a nuestra madre. Se acabó. El ser humano se ha autodestruido. No queda más vida que aquella que nunca ha hecho mal a nadie. Las plantas, algunos animales, y algunos afortunados (o no) humanos. Se veía venir. Sigo vivo, pero no sé realmente por qué. He participado, como todos los humanos, en el asesinato de mi madre Tierra. Pero no he sido castigado.

Desolación, muerte, falta de vida, no soy capaz de ver otra cosa… Pero en mis pensamientos apareces tú. Me niego a pensar que ya no estas, que has sido castigada. Tú no has hecho jamás mal a nadie, y sé que no eres capaz. No… sé que estás por aquí, por algún lugar… y te voy a encontrar. La Naturaleza es sabia… y si no me ha matado, es porque tú tampoco has muerto… Y te voy a encontrar.

Llevo dos días andando casi sin descansar… Sé que estarás allí, mirando al mar, llorando porque lo has perdido todo… Pero no todo está perdido.

Tercer día, empieza a oler a sal.

Oscuridad. No hay apenas seres humanos sobre la faz de la tierra, pero aunque haya quien no lo crea, el día y la noche siguen apareciendo igualmente. Estoy exhausto… Pero sé que estás ahí, sentada  en la roca… Preguntándole a tu madre por qué, y sabes que no te vas a ir hasta que obtengas respuesta. Crees que jamás te responderá, pero la respuesta la tienes a tres metros de ti.Si, han pasado días, no has visto más vida que la del mar y tu esperanza de encontrar un por qué se desvanece. Aún no lo sabes, pero te queda apenas un metro. Si, has notado un golpe en la espalda. Soy yo. 22 de junio. Feliz cumpleaños.

Aun cuando todo parece acabado, siempre hay una cosa que es imposible destruir: el amor de verdad.

viernes, 5 de octubre de 2012

Me da igual


Me da igual –decía--. Me da igual lo lejos que estés. Me da igual, en kilómetros, metros, centímetros, en número de moléculas de aire que nos separan, me da igual. Aunque tuviera que ir a la luna a besarte, no me iba a importar si de verdad estuvieras ahí. Aun así, no estás tan lejos: respiramos el mismo aire, nos ilumina el mismo sol, vemos las mismas estrellas… A mi solo me falta ver dos estrellas que solo tú me puedes enseñar, porque las tienes encima de tu nariz. Son las únicas dos estrellas que no nos iluminan a los dos y mi único objetivo en esta vida es que lo hagan. Necesito ver esas estrellas, mirarte a los ojos… Tocar tu pelo, besar tus labios… Lo necesito. Escuchar de tu boca un te quiero… No hace falta que grites, susúrralo, porque lo voy a escuchar igual, porque no lo escuchan mis oídos, lo escucha mi corazón. Sí, ese corazón que dejó de ser mío el día que te conocí, ese corazón que espero que cuides como el más preciado de tus bienes, porque yo haría lo mismo con el tuyo, y espero hacerlo, porque yo ya no tengo corazón. Mi corazón es tuyo, y necesito tu corazón para seguir viviendo. Tan solo pido que me des un hálito de aire con un beso, que me ilumines con tu mirada, que me permitas vivir con tu corazón… Vivo por y para ti, y vivir sin ti, no es vivir. El dolor y el amor son las únicas cosas que nos recuerdan que estamos vivos y yo ahora mismo siento las dos tan fuertemente, que me siento más vivo que nunca. Pero necesito tus besos para vivir de verdad.

Esto decía, tan alto como podía, aunque sabía que en realidad no le escuchaba nadie. No había nadie a su alrededor. Pero en realidad una persona si le escuchaba. Porque no le escuchaban sus oídos. Le escuchaba su corazón.

miércoles, 13 de junio de 2012

Crónica de una noche


Por fin nos encontrábamos solos. Tú, yo y mi soledad. Ni tan siquiera un triste haz de luz de las farolas de la calle nos acompañaba en la noche. Cuántos pensarán lo rodeados de gente que están ignorando que todo es falso, que están solos, tan solos como tu y yo, me decía mentalmente (no estoy demasiado cuerdo, pero no llego a ese extremo). Sabía que nunca me ibas a fallar, y que si me fallabas, mañana sería otro día y haríamos como si nada hubiera pasado. Siempre he confiado en ti y hoy no es ningún día especial. Siempre escondida en el mismo sitio, pero siempre dispuesta a echarme una mano… Aunque normalmente, suele ser al revés. Te echaba de menos. Echaba de menos esa sensación que se tenía al acariciarte, sentir tu cuerpo en mis manos… Es algo que no se olvida nunca.  Sí, estoy pensando en ti, nunca he dejado de hacerlo y mucho menos ahora. No me lo perdonaría jamás, sería el peor momento para olvidarme de ti, porque realmente te amo… Por fin, por fin te noto junto a mi… Tu y yo, yo y tu, nada más, sólo mis pensamientos… Pensar no separarme nunca de ti, pasarme el resto de mis días contigo… Pensar en esos ojos tan claros que son como espejos… No aguanto más, ¡te necesito!

Pero todo se acabó. Ya no había pensamientos, no había sensaciones, tus ojos seguían siendo iguales, pero ya no pensaba en ellos… no aguantaba más. Otro día volveré a ello. Ahora estamos yo, mi soledad… Y nada más. Todo sumido en la oscuridad de la noche, noche que jamás estuvo alumbrada por aquellos ojos llenos de amor y de esperanza, pero que a mi soledad no le transmitían ni amor, ni esperanza, siquiera compasión. Solamente indiferencia. Qué a gusto se está en soledad, pensaba yo, aun sabiendo que mentía cual bellaco.