sábado, 15 de diciembre de 2012

2018


Se acabó. Nunca supimos valorar lo que teníamos, y ahora lo hemos perdido. Y demasiado que había aguantado. Cierto es que una madre tiene paciencia y amor infinito por sus hijos, pero todo tiene un límite. Hemos matado a nuestra madre. Se acabó. El ser humano se ha autodestruido. No queda más vida que aquella que nunca ha hecho mal a nadie. Las plantas, algunos animales, y algunos afortunados (o no) humanos. Se veía venir. Sigo vivo, pero no sé realmente por qué. He participado, como todos los humanos, en el asesinato de mi madre Tierra. Pero no he sido castigado.

Desolación, muerte, falta de vida, no soy capaz de ver otra cosa… Pero en mis pensamientos apareces tú. Me niego a pensar que ya no estas, que has sido castigada. Tú no has hecho jamás mal a nadie, y sé que no eres capaz. No… sé que estás por aquí, por algún lugar… y te voy a encontrar. La Naturaleza es sabia… y si no me ha matado, es porque tú tampoco has muerto… Y te voy a encontrar.

Llevo dos días andando casi sin descansar… Sé que estarás allí, mirando al mar, llorando porque lo has perdido todo… Pero no todo está perdido.

Tercer día, empieza a oler a sal.

Oscuridad. No hay apenas seres humanos sobre la faz de la tierra, pero aunque haya quien no lo crea, el día y la noche siguen apareciendo igualmente. Estoy exhausto… Pero sé que estás ahí, sentada  en la roca… Preguntándole a tu madre por qué, y sabes que no te vas a ir hasta que obtengas respuesta. Crees que jamás te responderá, pero la respuesta la tienes a tres metros de ti.Si, han pasado días, no has visto más vida que la del mar y tu esperanza de encontrar un por qué se desvanece. Aún no lo sabes, pero te queda apenas un metro. Si, has notado un golpe en la espalda. Soy yo. 22 de junio. Feliz cumpleaños.

Aun cuando todo parece acabado, siempre hay una cosa que es imposible destruir: el amor de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario