lunes, 31 de enero de 2011

Palabras del enamorado incomprendido

¿Por cuánto tiempo más te tendré que esperar?

¿Por cuánto tiempo vas a seguir ensombreciendo mi alma?

¿Por cuánto tiempo voy a tener que seguir así?


Hipócrita que actúas por interés

Dejando a un lado el corazón

Únicamente guiado por la pasión

Y no eres consciente…


No eres consciente de tus sentimientos

No eres consciente de tu hipocresía

No eres consciente de que me destrozas el corazón


Dolor, ira, rabia, frustración

Palabras a las que me he acostumbrado

Desde el momento en que has llegado

Destrozando mi corazón paso a paso


No sé cuánto aguantaré

No sé si te quiero o te odio

No sé si veras mis ojos brillar otra vez

No sé si se arderá antes mi alma,

Mi corazón… O tú.

viernes, 28 de enero de 2011

Un loco rebosante de cordura

En un desamparado desván, lleno de cacharros y aparatos de difícil uso, un hombre ataviado con bata blanca trabaja fervorosamente mezclando jugos, mejunjes y otros componentes de carácter sólido. Este hombre no trabajaba para vivir, vivía para trabajar. A un grupo de científicos se le encargó el buscar una solución común para la inmensa mayoría de las enfermedades de carácter grave. Tras dos años de investigación, el grupo desistió en seguir trabajando. Él no. Han pasado diez años desde ese momento, pero en el cuerpo del científico parecía que habían pasado treinta. Apenas descansaba, dedicaba todo su tiempo a la búsqueda de la fórmula perfecta. Apenas salía, únicamente para comprar utensilios y productos que le fueran necesarios y únicamente paraba para comer y dormir, nunca más de ocho horas. Sus antiguos compañeros de trabajo y la gente que residía cercana a él le tachaban de loco (no sin falta de motivos), pero él nunca desistió en su sueño. El montón de papeles apilados al lado de la pared, arrugados y rotos era incontable, llegando a superar la veintena de kilos (cualquiera podría pensar que este hombre tenía síndrome de Diógenes, pero eso es porque no le conocen). Sobre la mesa, unos cuantos cientos de papeles con datos e informaciones de su actual experimento. La última mezcla realizada en el erlenmeyer y probada sobre un sujeto animal dio resultado: La vacuna total estaba inventada. “Por fin”, fue lo primero que se le ocurrió al científico decir. “Qué agotamiento”, añadió después. “Bien, creo que por fin me merezco un descanso”. Fueron sus últimas palabras antes de sentarse en el sofá y encender la televisión: “Guerra en Oriente medio. Ataque armado por diferencia de religiones. Un hombre mata a su padre. Brutal violación a una chica de catorce años. La corrupción aumenta a ritmo exponencial. Las discusiones violentas lideran el panorama político. Los deportistas son considerados más importantes que la gente con altos cargos del estado. La prensa rosa…”. El científico decidió apagar el aparato y levantarse del sillón. Se dirigió hacia sus informes y la vacuna. Eliminó los informes y evaporó la vacuna a base de fuego. “No, este mundo no se merece estar libre de enfermedades y problemas. Se los merece, es la única manera de acabar con esta locura”, pronunció mientras observaba irónico como se consumía todo su trabajo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Aunque no quiera decirlo

No existen más que verdades inexistentes

La vida entera no es más que un cuento triste

Todo cambió… pero nada es diferente

Me cueste admitirlo o no,

Sigo siendo el mismo de siempre


Desencantado, desengañado

Enamorado… espero que nunca

Ni yo ni tú ni nadie

Nadie se merece esa tortura

Eso que aquellos llaman amor

No es más… que una pura ilusión.


Solo lo he estado una vez

Pero no sé si lo sigo estando

Antes no lo quería pero ahora…

No sé ni si es de día


Odio, ira

Dolor sufrimiento

Sentimientos

De un corazón herido

Como el mío,

Destrozado…

Aunque no quiera decirlo.


Incomprendido, nunca correspondido

Quiero a gente de manera que no es debido

Y lo oculto… por tu bien, el mío y el de todos

Pero mira… soy yo siempre el que me jodo

Aquí lo digo… ya que no me atreva a admitirlo

Me jode, aunque no quiera decirlo.


Solamente, odio a una persona,

Si señores… odio a este que escribe

No tiene la culpa de nada pero a la vez

La tiene de todo

No es mi culpa si nacemos

Para morir y sufrir y creemos

Que lo hacemos para amar y sentir

Es la verdad, aunque no quieras oírlo

Es la verdad, aunque no quiera decirlo


Me despido… no se para cuanto

Pero aseguro… que lo siguiente será

Totalmente igual que este

Soy el mismo… nada cambia, todo igual

Es muy triste… mas no lo puedo negar

Es lo cierto, es la cruda realidad

Es mi vida… aunque no quiera decirlo.

Luces de la ciudad

La oscuridad impera en una céntrica calle de las afueras de la ciudad. Alguien camina solo, con la cabeza agachada. Apenas se le distingues rasgos, la oscuridad es total. Poco a poco, poniendo un cansado paso detrás de otro, empieza a llegar a una calle donde aumenta la intensidad lumínica, aunque es ciertamente molesta. Luces de tonos rosados y rojos mezclados con reflejos amarillos y sonido de música grave completan la estampa. Una mujer con poca ropa practica una felación a un hombre detrás de un cubo de basura. Dos famélicas y sobremaquilladas mujeres incitaban a los pocos hombres que por allí pasaran a que entraran al local. Nuestro querido amigo, al darse cuenta de la situación, suspiró, enfatizándolo con ira y desesperación a la vez: “no me queda otra”. Se acercó a las mujeres:

-Hola. ¿Cuánto cuesta una hora ahí dentro con derecho a todo?

Las mujeres no contestaron, apartaron la mirada e ignoraron al hombre.

-He dicho que cuánto cuesta una hora con vosotras – dijo con rabia. Otra cosa no sé si tendré, pero dinero me sobra.

-Mira, chaval, contigo, ni por todo el oro del mundo.

-¿Qué?

-Ya lo has oído, largo.

- Pero si sois… ¡Se supone que es vuestro trabajo!

-¡Fuera!

Ambas mujeres entraron con apremio al local.

La increduilidad se adueñaba de nuestro amigo y salió andando con un ritmo rápido, rabioso y con las manos en los bolsillos. Repetíase mentalmente: “no puede ser, no puede ser…”. Tras abandonar las iluminadas calles y presenciar diversas asquerosas estampas, la luz de la luna empezaba a sobresalir sobre el resto de luces. Rielaba la mentirosa pacíficamente en las cristalinas aguas (sí, esto era cierto a pesar de tratarse de un río en una ciudad grande). Era una noche de verano. Se detuvo a mitad de camino y se apoyó en la barandilla que corría paralela al puente. Se quedó mirando fijamente al agua y al fulgor de la luna durante un rato. Después posó la cabeza sobre sus brazos, apoyados en la barandilla, levantó la cabeza y se sentó en la baranda. Una tormenta de verano había destrozado parte del tendido eléctrico y un cable de corriente se posaba sobre el asfalto. A su lado, producto de la violencia de las lluvias, granizos y aparato eléctrico, un trozo de piedra que conformaba la barandilla aparecía. En ese momento pensó: “Tal vez mi mundo no sea este… He probado de todo, incluso pagar, y ni eso… Es definitivo, me he equivocado de lugar, debería probar en otro sitio.”. Justo en ese momento, se bajó de la barandilla, se ató el cable eléctrico por un extremo a los pies y por otro a la roca. Tras ataviarse, se lanzó al agua.

martes, 25 de enero de 2011

Los pensamientos de una máquina

¿Por qué sigo viviendo? ¡¿Por qué?! Mi corazón funciona, pero no puedo ver, ni hablar, ni moverme. Mi corteza cerebral está totalmente destrozada. Vivo conectado a una máquina que me permite vivir, pero, ¿es acaso esto vida? ¿Se dará cuenta la gente de que cuando uno no siente, no tiene emociones porque no puede, porque vive gracias a la medicina, realmente no tiene vida? Mi familia quiere mantenerme vivo para ahorrarse pleitos, pero mi deseo no es ese. Soy ingeniero de electrónica, de los más prestigiosos del mundo, y tengo a mi servicio (gracias a mi familia) a los mejores neurólogos, cardiólogos y psicólogos para afrontar mi problema, pero yo solo quiero morir. A mi empresa la encargaron la construcción de la máquina a la que vivo conectado. Me hice rico gracias a ella. Qué paradoja, amé a una máquina a la que ahora odio porque me mantiene en sufrimiento constante. Disculpen mi mala educación, ni tan siquiera me he presentado. Mi nombre es Javier Esperanza, tengo 70 años y me jubilé hace 5, y ya empezaba a tener problemas neurológicos y psiquiátricos. Rememoro aquellos tiempos en el instituto en el que me apasionaba dando la materia de tecnología, la ilusión que me hacía conectar bien un par de LEDs, un motor y un relé y que funcionara una cosa u otra según apretaba un pulsador. Luego seguí haciendo bachillerato de ciencias de la tecnología y, por último, carrera de ingeniero de electrónica. Esos fueron mis peores años. Todos los fines de semana salía de fiesta, y eso incluía ingerir grandes cantidades de alcohol y de droga. Cada noche me tomaba al menos 6 o 7 copas, 2 o 3 porros y otras tantas rayas de cocaína. Voy a serles sincero, nunca superé esa adicción. Hasta el momento en que entré en muerte cerebral, estuve consumiendo drogas. Empecé a los 17. Quizá el consumo de alcohol lo reduje, pero mi problema real era la adicción a la cocaína. Ganaba mucho dinero y no tenía ningún tipo de problemas económicos, así que vivía bien y podía comprar droga sin problemas. La consumía muy frecuentemente, y eso con el paso de los años empezaba a notarse. Empecé a volverme violento de vez en cuando, perdía la memoria y me trababa al hablar, lo cual hizo sospechar a mi familia y me llevó a un neurólogo. Me indicó unos ejercicios sencillos para entrenar el córtex, y aunque los hiciera, el efecto de las drogas es mayor. Nadie podía sospechar que yo me drogaba: ¿El ingeniero más prestigioso de este país, como va a drogarse, por favor? ¡Ilusos! Nunca merecí confianza, las drogas me destrozaron. Era un buen chico y buen estudiante, cualidades que solo perdía de vez en cuando, cuando consumía droga. Probablemente por eso siempre confiaron en mí. Todos los días mi familia está en la habitación conmigo, llorando casi siempre que recuerdan lo que fui y lo que soy ahora, pero posiblemente no sea más que producto de su hipocresía, solo quieren mi dinero, mi herencia y mi prestigio. Nunca me quisieron. Puede que tras esta reflexión me acuerde realmente de por qué empecé a tomar drogas. Era un hombre frustrado, no encontraba consuelo en nadie, únicamente en una chica que viajaba mucho con su padre por asuntos de trabajo. Murió junto a él en un accidente de avión. Eso fue la gota que colmó el vaso. Solo trabajaba, trabajaba y trabajaba, y en casa no encontraba ningún cariño. Mi mujer solo me quería por el dinero y por que podía comprarse ropa cara y presumir frente a sus amigas. Es la que más llora, pero realmente quiere que me muera, quiere mi fama. Oigo como entra el equipo de médicos en la habitación. Voy a reproduciros lo que escucho:

- Buenas tardes señores –dijo el médico- hemos hecho unos cuantos avances y creemos poder saber que piensa y qué responde el paciente a unas cuantas preguntas sencillas, de respuesta si o no, ¿quieren que probemos?

- De acuerdo.

- Está bien. Don Javier, ¿me escucha?

- Ha contestado que sí –dijo otro neurólogo allí presente.

- De acuerdo, siguiente pregunta. Don Javier, ¿sabe que su familia está aquí?

- Ha respondido que sí.

- ¿Le gustaría volver a ver a su familia?

- Ha dicho que no.

La gente en la sala debió quedar sorprendida.

- ¿Se siente usted bien aquí?

- Contesta que no.

- Con estas respuestas, deduzco que usted poco tiene que hacer aquí, ¿no?

- Respuesta afirmativa

- ¿Quiere usted seguir viviendo?

- Ha respondido que no y ha dado énfasis a la respuesta

- ¿Desea que desconectemos la máquina?

-

En ese momento, mi mujer dio un salto y desenchufó la máquina, pude sentir como en el último momento esbozó una sonrisa.

Tiempo de Silencio

Gente durante siglos lo ha intentado

Pero nunca nadie lo ha conseguido

Perdidos en ese escabroso camino

Que solo recorren los privilegiados


Esos insensatos intentaban describir

Aquello que comprendí al verte

Algo de lo que solo carece la muerte

Y que sin ello nadie puede vivir


Palabras confusas sin sentido

Parlaban algunos enloquecidos

Diciendo lo que es la belleza

Mas esos infelices nunca lo sabrán

Aunque eso me llene de tristeza

Dedicando su vida a algo

que nunca conseguirán


Sin embargo yo la vi, sin necesidad

De haberla descrito antes

Belleza, personificada en tu figura

Mirándome a los ojos con ternura


Mi visión, cegada por tus cabellos,

Rubios, dorados al sol

Iluminaron mi corazón

Y tus ojos, más bellos que el cielo

Y azulados como el inmenso mar

Congelaron mi espíritu, como si fuera hielo


No tengo palabras para continuar

Pues es inexplicable, indescriptible

Por mucha gente que hable

Describir la perfección personificada


Mi alma, cautiva por tu cuerpo,

Intentó llegar a tu lado

Como un caballo alado

Sin importarme que acabara muerto


Sucesos incontables acontecieron después

Gozo, ira, rabia, placer

Amor, que poco a poco afloraba en mi ser

Deseo de poseerte para siempre


Mas todo el mundo sabe

Que la perfección es inalcanzable

Y yo, por intentarlo, por osarme,

Conseguí que te atravesaran con un sable


Odio, envidia, maldad

Nombres mil posee

Mas bien yo me sé

Que es castigo por lograr lo inalcanzable


Pagué mi amor con tu vida

Los dioses me lo arrebataron

Por querer igualarme a ellos

Al osar rozar tus labios


Ahora de esto no queda nada

Una rosa, a tu lado enterrada

Mi mano, de tu sangre pintada

Y mi corazón, antes iluminado

Queda ahora oscurecido

Y empapado por mis lágrimas

lunes, 24 de enero de 2011

Un precioso lugar

La multitud llena estas verdes colinas, soleadas y llenas de árboles: Altos y de un verdor muy frondoso. Un pequeño grupo de gente rodea a una persona. Parecen rendirle honores y culto. De hecho, le han regalado un gran ramo de flores. En la otra punta de la pradera hay un hombre solitario. Sobre él un montón de tierra para evitar que se levante y regrese. Encima del montón de tierra, una rosa marchita introducida en una copa de cristal fino. Los canes se disponen a orinar encima del montón de tierra, apoyándose en una piedra cercana, que está llena de excrementos de ave. La parte de debajo de la roca que no está impregnada de restos de la digestión de un gusano, está rayada, con mensajes en los que se puede leer:”Aquí estubo er Yoni” (por lo menos tiene la gentileza de escribir su nombre con mayúscula). Si nos fijamos y tenemos suerte de que un gorrión que se pose en uno de los cipreses (el único que hay al lado de la persona) no defeque encima de ella, puede leerse: “En memoria de aquel que entregó su vida a ayudar a los demás”.

En honor a una mujer

Como una pequeña cuchilla afilada

Como una hoja de papel malintencionada

Como una palabra verdadera que hiere

Entraste, arrolladora, en mi alma.


Trajiste contigo dudas, miedo, dolor…

Altibajos, alegrías, desilusiones, odio…

Te llevaste esperanza, cariño, el

Fulgor de mis jóvenes y alentados ojos.


Dejaste tras de ti vacío, oscuridad…

Te llevaste mis sentimientos,

Me bloqueaste la razón.

De lo único que me arrepiento en la vida

Es de haberte dado mi amor.


El único reflejo blanco en la oscuridad de mi vida

Es el del líquido de la vida malgastado

Que asoma por los bordes de las sábanas,

Decorando lúgubremente

La estampa de mi tenebrosa habitación.


Fuiste todo, ahora no eres nada.

Nada, lo que quedó en mi interior.

Mi interior, aquello que destrozaste

Destrozaste, mi cuerpo indirectamente:

Directamente cayó en las garras

De esas divinas sustancias

Creadas por satanás


Me has destrozado el alma

Me estas destrozando el cuerpo

Me vas a destrozar la vida…

Esta es la historia, amiga mía

De la persona que mas amaste en el mundo.

Saludos

Bueno, no sé cuanta gente leerá este blog. Para todo aquel que quiera lo primero he de darle las gracias y que si le gustan mis creaciones, difunda el blog entre sus amigos. Tengo algunas hechas y no creo que las publique de forma inmediata ni publicaré todos los dias. Las creaciones literarias requieren tiempo, dedicacion y sobre todo inspiración. Empezaré con mis dos últimas creaciones. Espero que os guste. Podéis hacer cualquier clase de comentario, acepto todo tipo de opiniones. Muchas gracias a todo el que lo visite