lunes, 24 de enero de 2011

En honor a una mujer

Como una pequeña cuchilla afilada

Como una hoja de papel malintencionada

Como una palabra verdadera que hiere

Entraste, arrolladora, en mi alma.


Trajiste contigo dudas, miedo, dolor…

Altibajos, alegrías, desilusiones, odio…

Te llevaste esperanza, cariño, el

Fulgor de mis jóvenes y alentados ojos.


Dejaste tras de ti vacío, oscuridad…

Te llevaste mis sentimientos,

Me bloqueaste la razón.

De lo único que me arrepiento en la vida

Es de haberte dado mi amor.


El único reflejo blanco en la oscuridad de mi vida

Es el del líquido de la vida malgastado

Que asoma por los bordes de las sábanas,

Decorando lúgubremente

La estampa de mi tenebrosa habitación.


Fuiste todo, ahora no eres nada.

Nada, lo que quedó en mi interior.

Mi interior, aquello que destrozaste

Destrozaste, mi cuerpo indirectamente:

Directamente cayó en las garras

De esas divinas sustancias

Creadas por satanás


Me has destrozado el alma

Me estas destrozando el cuerpo

Me vas a destrozar la vida…

Esta es la historia, amiga mía

De la persona que mas amaste en el mundo.

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