lunes, 24 de enero de 2011

Un precioso lugar

La multitud llena estas verdes colinas, soleadas y llenas de árboles: Altos y de un verdor muy frondoso. Un pequeño grupo de gente rodea a una persona. Parecen rendirle honores y culto. De hecho, le han regalado un gran ramo de flores. En la otra punta de la pradera hay un hombre solitario. Sobre él un montón de tierra para evitar que se levante y regrese. Encima del montón de tierra, una rosa marchita introducida en una copa de cristal fino. Los canes se disponen a orinar encima del montón de tierra, apoyándose en una piedra cercana, que está llena de excrementos de ave. La parte de debajo de la roca que no está impregnada de restos de la digestión de un gusano, está rayada, con mensajes en los que se puede leer:”Aquí estubo er Yoni” (por lo menos tiene la gentileza de escribir su nombre con mayúscula). Si nos fijamos y tenemos suerte de que un gorrión que se pose en uno de los cipreses (el único que hay al lado de la persona) no defeque encima de ella, puede leerse: “En memoria de aquel que entregó su vida a ayudar a los demás”.

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